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17 Abril 2006
151. TresHistoriasCasiNegras. EXT./NOCHE

1. Creo que fue en octubre o noviembre de 2001...
Por aquel entonces, el Festival de Cine de Jóvenes Realizadores de Zaragoza seleccionó mi cortometraje "Lluvia" en su sección de vídeo, y la organización invitaba a los directores a viajar a la capital aragonesa con una noche de alojamiento en un hotel de cinco estrellas cuyo nombre no recuerdo. Y a Zaragoza me fui, poseído por la excitación con la que vivía aquellas primeras selecciones en festivales, cuando aún creía que esto de arrasar en el mundillo del cine, corto o largo, sería como coser y cantar.
Al llegar al hotel, descubrí con pesar que la invitación escondía una cierta trampa: me tocaba compartir habitación con otro director también seleccionado en la sección de vídeo. Vaya. Soy asocial y a mucha honra, así que no suele apetecerme eso de compartir habitación con un desconocido y tener que hablar y parecer simpático y eso... Qué pereza. La identidad del compañero de cuarto que me habían asignado constaba en la tarjeta con la llave de la habitación. Leí su nombre, que no me sonaba lo más mínimo, y después, curioso, busqué referencias suyas en el catálogo del Festival. Entre las páginas del catálogo, encontré el título del corto que presentaba y con el que competía: "Tras el caimán". Pues ni idea...
Nadie me anunció a qué hora llegaría mi inesperado compañero al hotel, así que evité despelotarme e intenté no desordenar demasiado la lujosa estancia, temiendo que en cualquier momento se abriera la puerta y apareciera el susodicho para cortarme el rollo de disponer para mí solo de una habitación de cinco estrellas. Pero nadie irrumpió en la habitación en mis primeras horas en Zaragoza.
Por la tarde, en la presentación conjunta de los cortometajes seleccionados, proyectaron "Lluvia" y también "Tras el caimán" en no sé qué sala, pero por allí tampoco vi rastro de su director... A todo esto, me gustó "Tras el caimán", un corto, por lo que recuerdo, grabado en inglés, en Nueva York y con un divertido guión en torno a una pareja en crisis por culpa de los supuestos caimanes que habitan en las cloacas de las grandes ciudades. Durante el visionado, me fijé en esto y en lo otro, sobre todo para tener algo que comentarle a su artífice en el caso de que se personara en la habitación en las horas siguientes y por aquello de evitar silencios incómodos...
Después de la proyección, cené, más solo que la una, en algún tugurio zaragozano y regresé al hotel. En la habitación todo seguía tal y como lo dejé, así que comencé a plantearme con regocijo que a mi supuesto compi de cuarto finalmente le había resultado imposible viajar a Zaragoza... Y así debió de ser, porque allí no apareció ni Cristo. Y yo dormité a solas en mi habitación de cinco estrellas...
El nombre de mi compañero de cuarto cuya ausencia tanto me alegró: Daniel Sánchez Arévalo.
2. Ocurrió en abril de 2003...
En el año 2003 participé con el guión de "Vuelco" en el Concurso de Proyectos que cada año convoca la Semana de Cine de Medina del Campo. El ganador obtiene un sustancioso premio, entre dinero en metálico y servicios de postproducción, para rodar el guión elegido por un jurado.
Un buen día recibí una llamada de la organización de la Semana de Cine para anunciarme que el guión de "Vuelco" había quedado en segundo lugar en este Concurso de Proyectos, es decir, el jurado había acordado otorgarle la Mención Especial. "¿Y la Mención qué supone?", pregunté sin saber si debía alegrarme o no ante la noticia. "Nada, es un honroso segundo lugar, el primer premio pasaría a ser tuyo si el ganador renunciara", me explicaron. Ah, vale.
Y, como buen masoquista resignado, a Medina del Campo viajé para recoger el papelito que certificaba mi "honroso segundo lugar" que no servía para nada. Cuando me entregaron mi bonito diploma, alguien que estaba sentado en en la fila de delante se volvió para estrecharme la mano y darme la enhorabuena. Yo estreché su mano con cara de "¿y tú quién eres?". Un minuto después, supe que quien me había felicitado era Daniel Sánchez Arévalo, ganador del primer premio del Concurso de Proyectos con su guión "Física II". Y al fin le puse cara. Sólo me faltó soltarle: "Oye, ¿por qué diablos no fuiste a Zaragoza hace dos años? Qué incordio eso de no saber si aparecerías o no, ¡tengo cosas mejores que hacer en una habitación de hotel que esperarte!, ¡y encima me lo agradeces ganándome!". Pero no le dije nada...
Evidentemente, Sánchez Arévalo no renunció a su premio y yo me quedé con mi caca-diploma, que colgué con orgullo en mi habitación madrileña. Aún transcurriría casi un año y medio antes de que "Vuelco" pudiera rodarse...
En cuanto al autor de "Física II", el resto es historia. Poco después vi "Gol" y "Profilaxis", y también seguí con atención lo que vino a partir de entonces: "Exprés", "La culpa del alpinista", el propio "Física II" y el privilegiadísimo y multipremiado hueco logrado por Sánchez Arévalo en el circuito nacional de cortometrajes.
3. Fue hace tres días...
Lluvioso Viernes Santo con Cucún en la entrada de los Cines UGC Ciné Cité, sin saber qué película ver...
"¿Vemos 'V de Vendetta'?", pregunté a Cucún en primera instancia. Y él me respondió con un elocuente gesto de asqueo... "¿Vemos 'Bienvenido a casa'?", le pregunté después. Y el gesto asqueado de Cuc se intensificó aún más, acompañado por una mirada tipo "ni harto de grifa". "¿Eso de 'AzulOscuro...' qué coño es?", preguntó Cucún entonces. Y yo le respondí hablándole de Daniel Sánchez Arévalo, de su etapa cortometrajística, de "Física II", de su salto al largometraje...
Al final, Cuc dispuso y pagamos entrada para ver "AzulOscuroCasiNegro", el primer largo de Sánchez Arévalo, que, sin apasionarnos, resultó una agradable experiencia cinematográfica para ambos. Escrita con mimo, rodada con gusto y solvencia e interpretada con exquisitez por todos sus actores (con mención especial para su absoluto protagonista: Quim Gutiérrez, ¡que le den directamente el Goya al Mejor Actor Revelación!), "AzulOscuroCasiNegro" es gloria bendita en la cosecha de cine español de esta temporada, si bien sus últimos quince minutos estropearon mi opinión general sobre la peli.

Vale que el final es intencionadamente demoledor y nada condescenciente con el rollito de "película bonita" que parecía preverse, pero me quedé con la sensación de que, en el último tramo, el propio guión traiciona en exceso a los personajes, conduciéndolos hacia una precipitada y efectista espiral de sucesos ilógicos en su comportamiento hasta ese momento y alejándolos por completo del espectador que tanto ha empatizado con ellos. "El barrio te perseguirá eternamente", nos dice la tesis de la historia, pero no la comparto.
Por otro lado, me cansé de la subtrama de la familia formada por el graciosito Raúl Arévalo, Manuel Morón y Ana Wagener, a cuyos personajes les toca acumular clichés en torno a la homosexualidad y la apertura de armarios. Recuerdo también otro momento chungo, en el que Cucún y yo nos miramos con caretos de circunstancia: justo cuando aparece una tipa tocando la guitarra en un cumpleaños y cantando en playback como si fuera el horrible niño de "La mala educación".
Pero, en fin, ya me gustaría a mí soñar con un largometraje de debut tan sólido y tan apoyado por la crítica y por los medios de comunicación más in. Con sus más y sus menos, la película está que te cagas y es del todo recomendable. Id a verla, que merece mucha mejor suerte de la que está teniendo en taquilla.
Yo, por mi parte, a su director ya le he perdonado que me plantara en aquel hotel de Zaragoza y que me ganara en Medina del Campo...
FUNDIDO A NEGRO
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