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04 Abril 2006
144. Trece recuerdos difusos. EXT./DÍA

Trece recuerdos difusos del día en que cumplí veintiocho años:
1. Un mensaje de Virginia justo al comienzo del día, a las doce y pocos minutos de la noche. "Espero que la edad te suavice ese carácter que tienes", me dice. Si yo soy un angelito... "Besitos, pero que no sirva de precedente", se despide.
2. Antes de dormir, me sorprende un e-mail de Eduardo, que se ha acordado de mi cumpleaños. Eduardo me escribe desde Londres. "Soy Eduardo, el del Festival de Las Palmas, el que te contó la historia de la rata", me aclara. Y, de paso, recuerdo que Eduardo también cumple años pronto, veinticinco, el día cinco... Me ahorraré rimas facilonas. Je. Gracias y felicidades, man. Te escribiré.
3. Me despierta un sms de Sonia. "Un abrazo solidario", me dice ella, ya experta en esto de la crisis de los veintiocho. Tú sí que sabes, Son.
4. Hay pastelitos en mi frigorífico. Los ha traído mi tía, que está pasando unos días en Madrid... Miro los pastelitos variados. No me apetece comer ninguno... Odio los pastelitos. Odio las tartas. Odio los cumpleaños.
5. Llamadas, mensajes... Hablo con mi madre, con mi hermana... Aarón me deja un mensaje en el contestador en el que me canta un entonado "Cumpleaños feliz"... Gracias, tío. Y preséntate al próximo casting de "OT". Ja.
6. Recibo un sms de Píter, que, como yo, cumple veintiocho el tres de abril... "Veintiocho tirones de orejas, aunque suene arcaico", me dice Píter. Nunca he entendido lo de los tirones de oreja...
7. Estoy en el bus. Cucún me espera en la primera parada del Paseo del Prado. Él parece mucho más emocionado con mi cumple que yo, pues ni siquiera disimulo mi asqueada expresión facial... Cucún y yo visitamos a Sonia en la tienda en la que trabaja en la Estación de Atocha. Charlamos de chorradas, nos reímos... Se me olvida mi cumpleaños. Luego almorzamos. Cuc me regala un libro: "Monstruos del subconsciente colectivo", del actor Zoe Berriatúa en su vertiente de dibujante. El libro tiene mucha miga, mucha incómoda sustancia... Cuc es un cabrón, pero el regalo mola. Ya hablaré otro día de los monstruos de Zoe.

8. Más llamadas y mensajes... Hablo con Samuel. Me llaman primos, tíos y demás familia. Me llegan mensajes de Felipe, de Marty, de Froid, de Pablo, de números de teléfono que desconozco... "Qué fuerte, ya tienes veintiocho", me dice el capullo de Pablo. "El año que viene estarás asquerosamente calvo", me anuncia Froid. Qué simpática es la gente... Cucún me canta "Cumpleaños feliz" junto a la boca de metro de Tribunal. ¡Cuc no tiene nada que envidiar a Marilyn!
9. En mi bandeja de entrada hay algunos e-mails que me felicitan y a cuyos autores no conozco. Me sorprende el correo de una chica que me ha escrito otras veces y que se llama Bea. "Te vi en el Festival de Las Palmas, fui el lunes a ver tus cortos... 'Vuelco' ya lo habia visto en Canal Hollywood pero 'Globos' no y me encantó. Iba a acercarme a saludarte y a felicitarte por tu trabajo y por tu página, a la que estoy más enganchada casi que a 'Perdidos', jeje, pero me dio un poco de vergüenza y no fui", me escribe en el e-mail. Gracias, Bea, y la próxima vez acércate, que, a pesar de mi cara de perro, no muerdo.
10. Hablo con Nauzet, con Carlos y después con Píter. Recibo un sms del gran Pablo A. y, poco más tarde, ¡uno de Davilito desde Seattle! Davilito es un tío genial y me pregunto si estará lloviendo en Seattle... Hablo también con los pencos de Miguel y Eneko, pero, por más que lo intentamos, no conseguimos establecer una llamada a tres con el puto Domo...
11. "Reconoce que te hace ilusión que te feliciten", me pide Ale, que me llama tras una intensa jornada de grabación en "Los hombres de Paco". Jo, vale, me hace ilusión.
12. Pizza para cenar. Sigo sin probar los pastelitos. Un par de horas más tarde, encuentro noctámbulo con Pablo... Le enseño el libro que me regaló Cucún. "Ha acertado con el regalo, a ti no es fácil regalarte algo", comenta Pablo.
13. Quiero dormir, pero no consigo conciliar el sueño. De repente, me acuerdo de lo que me dijo mi abuela cuando me llamó para felicitarme: "Bueno, mi niño, que seas feliz". Ay, abuela, eso intento...
FUNDIDO A NEGRO
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