29 Marzo 2006

142. Ido y vuelto. EXT./DÍA



FUNDIDO DE APERTURA A:

Domingo 26 de marzo.

11:24 horas.

Mi mirada se pierde en algún punto de la cinta transportadora de equipaje, que da vueltas portando maletas que no son la mía...

No he dormido en las últimas veinticuatro horas. Acabo de aterrizar en el aeropuerto de Las Palmas de Gran Canaria, invitado por el Festival Internacional de Cine, que arrancó en la isla el viernes. Estoy medio sobado, así que tardo un poco en reaccionar cuando alguien se dirige a mí... Quien me habla es el gran David Cánovas, director de "El intruso", uno de los cortos nominados al Goya este año.

Cánovas y yo nos conocimos en persona el pasado mes de enero, en la proyección de "Canarias en corto" en Madrid, y ahora competimos en la sección Foro Canario del Festival. Me alegro un montón de volver a verle. Hablamos mientras nos dirigimos en el mismo taxi al hotel en el que nos alojaremos, el Tryp Iberia. Él ha estado en el Festival de Málaga y le pregunto su opinión sobre algunas de las pelis que ha visto: "La dama boba", "AzulOscuroCasiNegro"...

Comienzo a darme cuenta de que Cánovas es un tío genial, muy legal y con una risa realmente contagiosa. Dentro de un rato, ambos sufriremos la avería de los ascensores y nos quedaremos atrapados en el extraño primer piso del hotel, habitado por un pintoresco tipo que silba y que, por su pelo y su atuendo, parece una réplica de Johnny Cash en sus años más decrépitos. Un descojono.

CORTE A:

15:33 horas.

Almuerzo con Cánovas, con Eduardo Martinón, director del corto "El plan", y con la novia de éste, ¡cuyo nombre no recuerdo!, en el restaurante del legendario Hotel Madrid, donde se alojaba Franco en sus visitas a Gran Canaria. Pues vaya...

Nunca antes había hablado con Martinón, y tanto él como su chica son encantadores, me caen que te cagas. Comemos apresuradamente, deleitados por la incansable verborrea del carismático camarero del restaurante: un tipo con gruesas gafas de pasta negra y extravagante camisa de colores. El camarero es una metralleta de gracias varias, pero algunas resultan más ingeniosas que otras... Una muestra de su humor: cuando Cánovas pide paella como segundo plato, él responde: "Vale, for her". ¿Lo habéis pillado?

En cualquier caso, engullimos sin saborear apenas, porque queremos llegar a la sesión de las cuatro de la tarde en los Multicines Monopol y tragarnos alguna película de la programación del Festival. Martinón y su novia se han decantado por "Jackpot", de Michael Polish, que se proyecta dentro de la sección "Novísimos USA", pero Cánovas y yo vamos más allá... Elegimos ver, cansados y soñolientos como estamos y en pleno amodorramiento de sobremesa, "M, el vampiro de Düsseldorf", de Fritz Lang, que se programa dentro de "Euronoir". Con dos cojones... Llegamos a la sala con la peli ya empezada... Las cabezadas no tardan en aparecer. "Yo no me he dormido, sólo he descansado la vista unas cuantas veces", me dirá Cánovas a la salida. Je.

CORTE A:

18:27 horas.

Cánovas se ha quedado viendo "Bubble", de Steven Soderbergh, pero yo me caigo de sueño. Espero que el capullo de Nauzet dé señales de vida y, mientras, me acerco al hotel. En el camino, en la calle Triana, me topo con Antonio Sempere y charlo un rato con él. Sempere me promete que al día siguiente me regalará un ejemplar de su último libro: "Cortomanía 05", en el que pueden leerse sendas reseñas de "Vuelco" y "Globos".

Entonces, en la calle aparece José Sacristán con su pareja. Sempere saluda cordialmente a Sacristán, que será homenajeado el sábado, en la gala de clausura del Festival. "Él es Roberto Pérez Toledo, un gran cortometrajista", me presenta Sempere. Y, supongo que muy ruborizado, estrecho la mano de José Sacristán

Se me cierran los ojos...

CORTE A:

Lunes 27 de marzo.

10:45 horas.

Tras una necesaria cura de sueño que no ha dado tregua a mi habitual insomnio, me dirijo con Cánovas y con Nicolás Melini hacia el Gabinete Literario, en el que tendrá lugar la presentación del Foro Canario a medios de comunicación. En el Gabinete comienzo a saludar a gente y conozco a Carlos Miranda, que trabaja con Ana en la serie de animación que produce La Mirada: "Entrepiernas", y también a Rosa García, directora del cortometraje "La maldad de las cosas".

Saludo a Virginia y a José Víctor, a Manolo, artífice del espléndido corto animado "La noche de los feos", a Elio Quiroga... "A ti te sigo por tu blog", me dice Elio, que en verano estrenará su nuevo largo: "La hora fría". Mucha gente me habla de esta misma página que ahora estáis leyendo y comienzo a preguntarme si al final esta web acabará siendo más famosa que mis propios trabajos como director. "Estoy enganchado a lo que escribes, es como una fotonovela", me asegura Manolo, que es un tío grande y muy cachondo.

Llega el momento de las fotos. Durante unos cuantos minutos, todos los directores seleccionados en el Foro Canario debemos "posar" con naturalidad junto al jurado, que este año está compuesto por la actriz Rosanna Walls, el sin par Jess Franco y el sonidista Carlos Bonmatí. Me dicen que me coloque junto a Rossana, que es una pedazo de mujer, y, totalmente eclipsado por la aplastante presencia fotogénica de ella, pongo mi cara de "hola, yo también estoy aquí"...

Nos bombardean con flashes y lo paso fatal. Durante la sesión, además, descubro que Rosanna tiene su mano derecha apoyada en el mango izquierdo de mi silla. Qué cosas. Ya puedo decir que Rosanna me ha tocado el mango. Hay que ver... Vale, basta de chorradas. Aún así, abajo veis la prueba de lo que afirmo.



Al final de la sesión, entrevistas aquí y allá, para Canarias7, La Provincia, La Gaceta de Canarias... También conozco a otro Eduardo (Pérez Vidal), un director de Gran Canaria que estudia en Londres y que presenta en el Foro un cortometraje que rodó como práctica en su escuela de cine. El corto se titula "A love model" y Eduardo me cae muy bien.

CORTE A:

18:10 horas.

Estoy en la Sala 4 de los Multicines Monopol. Se acerca la proyección de los cortos en 35 milímetros seleccionados en el Foro Canario. Luis Roca, siempre al pie del cañón, nos presenta a los directores y, a modo de introducción de "Vuelco" y de "Globos", yo digo algo muy escueto y sin riesgos, lo típico. Qué cansino soy con eso de que "Vuelco" es "una historia sobre el poder de las palabras que no pronunciamos"... Me harto a mí mismo.

La proyección de los cortos resulta un tanto desenfocada... Además, "El intruso" arranca sin que se respete el formato scope en el que se rodó, así que durante un par de minutos vemos una versión encogida de José Coronado. En fin, estas cosas pasan, pero joden. Abajo, Manolo y Cánovas en algún momento de su divertido y constante pique dialéctico.



Entre los cortometrajes que veo por primera vez, me sorprende el currado trabajo de interpretación de Antonia San Juan y Luis Miguel Seguí en "La china" y, sobre todo, me encanta la obra de Eduardo, "A love model", un corto impecablemente rodado, exquisitamente interpretado en inglés por tres jóvenes y valientes actores y con una historia sencilla pero fascinantemente morbosa. Eduardo es toda una revelación.

CORTE A:

23:44 horas.

Tras más y más proyecciones (mi cerebro se ha saturado entre tantos cortos en cine, cortos en vídeo, de ficción, animados, documentales...), acabamos el día tomando algo. Estoy en una cervecería con Cánovas, Manolo, Eduardo, Nicolás, Raúl Capote, una amiga de Cánovas que se llama Silvia... Con nosotros también se encuentra gente a la que le debo mucho por su apoyo constante a mi trabajo, como Patricia y Luis.

Bebo Coca-Cola Light y le hablo a Eduardo de mi adicción a esta endemoniada bebida. Él intenta aportarme sólidos argumentos para que abandone de alguna manera mi adicción. "¿Sabes que el sesenta por ciento de la cocaína que se produce en Colombia se destina a la fabricación de Coca-Cola?", me pregunta, pero a mí me la suda y sigo bebiendo. Con Eduardo también hablo de las pelis de Todd Solondz y de François Ozon, de las que él es devoto.

A nuestra mesa se acerca Carlos Benpar, director del documental "Cineastas contra magnates", programado en el Festival. Benpar es un tipo entrañable, nos cuenta jugosas anécdotas sobre su paso por festivales y pronuncia una frase que me perturba. Según Benpar, el director italiano Marco Bellocchio le dijo una vez: "Un director de cine tiene la obligación de superar la mediocridad que le rodea".

Poco más tarde, regreso con Cánovas, Manolo, Raúl, Nicolás y Eduardo al Hotel Tryp Iberia. Apenas queda ya nadie en las calles del centro de la ciudad... "Ha sido un día intenso", me dice Cánovas. "Sí, me parece increíble que hayamos llegado ayer", respondo. "Es verdad, ¿llegamos ayer?", pregunta un desorientado Cánovas.

En el camino, Eduardo también me cuenta una historia sobre una asquerosa rata que invadió su apartamento londinense y su odisea hasta exterminarla ahogándola con productos de limpieza... Me despido de Eduardo y luego, ya en la décima planta del hotel, de Cánovas. De una forma u otra, nos volveremos a ver pronto. Seguro que sí.

Creo que soñaré con ratas...

CORTE A:

Martes 28 de marzo.

12:38 horas.

Estoy en el avión, de vuelta a Madrid. A mi lado se encuentran sentados un chico treintañero y su hija de unos seis años. Es un hecho: tengo un imán que provoca que se sienten niños pequeños junto a mí en los aviones...

La niña se llama Mónica y es una incansable parlanchina. Durante buena parte del vuelo, eso sí, guarda silencio mientras ve una peli en un reproductor portátil de DVD. La peli es un horrible engendro de dibujos animados protagonizado por muñecas Bratz... Bueno, vale, el guión de la cosa es espantosamente frívolo y escalofriantemente perjudicial para una niña de seis años, pero termino medio enganchado a la apasionante historia...

En la peli que tanto entretiene a Mónica, por lo que consigo ver, las Bratz, que son megamonas y megaestúpidas, se preparan para el baile de fin de curso y resulta que en el instituto les encargan un trabajo audiovisual o algo así, por lo que comienzan a grabar con una cámara una especie de documental en el que muestran cómo ellas mismas se preparan para el baile, cómo eligen sus ropitas de zorronas... Lo dicho: apasionante. Quiero ver el documental de las Bratz seleccionado en el Festival de Cine de Las Palmas el año que viene.

"¿Cuanto me quieres?", pregunta después el cariñoso padre a Mónica en medio de un juego de preguntas y respuestas, cuando ya queda poco para aterrizar en Madrid. "Mucho", responde la niña. "¿Y cuánto es mucho?", vuelve a preguntar el padre. "Mucho es... muchísimo", contesta ella como si no hubiera entendido el porqué de la segunda pregunta... De pronto, me apetece a mí preguntar lo mismo, pero no precisamente a Mónica. También me pregunto si "mucho" equivale de verdad a "muchísimo"... No creo que sea tan sencillo.

Entre tanto, aterrizo en Barajas. Son casi las cuatro de la tarde. Un risueño Cucún me espera en el aeropuerto y, junto a él, una soleada temperatura de dieciocho grados. Definitivamente, Cucún, las sonrisas y la primavera se empeñan en aguarme la fiesta justo cuando ya he decidido dejarme atrapar por la más absurda de las melancolías...

FUNDIDO A NEGRO