22 Marzo 2006

139. Encuentro con Aarón. INT./DÍA



"Encuentro" es el nuevo y magnífico trabajo de Aarón como director y guionista: un cortometraje de doce minutos que para él ha supuesto una bocanada de aire fresco y minimalista tras el demoledor curro que conllevó la teleserie "Phenomena", que ya ha concluido su exitosa emisión en Televisión Canaria.

Vi "Encuentro" hace unas cuantas semanas, cuando Aarón viajó a Madrid acompañado por Alfredo, un amigo escritor. Ambos se alojaron unos días en mi poco acogedor hogar y, aunque soy un penoso anfitrión, lo pasé bien con ellos, entre abundantes charlas sobre cine y proyectos venideros, cafés en lúgubres bares y paseos desorientados por el centro de la ciudad... También jugamos al "Uno", un adictivo juego de cartas que yo desconocía y que ya empiezo a echar de menos.

A lo que voy: he vuelto a disfrutar con "Encuentro" hace un rato y me he emocionado otra vez. Este nuevo corto de Aarón es un preciso ejercicio de quintaesencialidad cinematográfica: un guión claro y directo; una sola y austera localización, iluminada con la siempre exquisita dirección de fotografía del gran Juanmi; dos actrices argentinas, Guillermina Torresi y Liliana Ferreiroa Bastos, que interpretan sus personajes con estremecedora naturalidad; y un desarrollo redondo y honesto de la historia que se cuenta. Abajo, Aarón y sus actrices en un momento del rodaje.



La espina dorsal del corto es un ágil diálogo entre las protagonistas, un tira y afloja repleto de medias verdades, medias mentiras, secretos dolorosos y soledades compartidas. Recuerdo que leí el guión de "Encuentro" hace ya tiempo. "Me encanta, pero ojalá el final fuera más triste y no tan optimista", le comenté a Aarón. Pero esto ya es deformación profesional por mi parte... Lo sé, debo aprender a matizar mi adicción al drama desgarrado.

Deseo que "Encuentro" tenga la suerte que se merece en festivales y a ver si el corto está disponible pronto a través de eMule (loco, ponte las pilas). Mientras, reveo un absurdo vídeo que grabé y en el que aparecemos Aarón y yo. "Eh, ¿por qué en tus vídeos siempre se ve sólo una esquina de tu cabeza?", me preguntó él. Buena pregunta...



Después de su regreso a Tenerife, Aarón y yo hemos intercambiado unos cuantos correos electrónicos, ideales para que ambos compartamos frustraciones y arrebatos depresivos varios. "El mayor de los problemas es esta puta obsesión por agarrar una cámara y contar una historia. Una puta enfermedad de la que no te puedes olvidar en ningún momento del día. ¿Tiene cura? Sí, los Carnavales. No todo son malas noticias en mi vida. Los Carnavales añadieron color y diversión a mi penosa existencia. Noches muy divertidas bañadas en alcohol que hacen que por un momento te olvides de tus problemas para concentrarte en que los perros no te meen cuando te despiertes en un portal a las diez de la mañana con el sol dándote de frente", me escribe en uno de los correos... Je.

Aarón sigue siendo el rey. Ánimo, tío. Y, pase lo que pase, que les den por saco a los perros... ¡Nunca permitas que te meen encima! Y no me refiero precisamente a los pobres chuchos callejeros...

FUNDIDO A NEGRO