16 Marzo 2006

137. Gara at last. EXT./NOCHE



Hace meses, pregunté a Felipe si sabía algo de Gara y él respondió que no tenía noticia alguna de su paradero... Felipe me sugirió que si Gara reaparecía en mi vida, escribiera un texto titulado "Gara at last (Gara al fin)", así que sus deseos son órdenes. Felipe, tío, aunque hace tiempo que no hablamos, ¡va por ti!

Hoy he pasado la tarde con Gara. Tras vernos fugazmente en diciembre, en la proyección de "Globos", y en febrero, en el estreno de "Bailad para mí", ayer nos encontramos casualmente en el Paseo del Prado y decidimos quedar con calma de una vez. Y hoy Gara ha venido a Vallecas...

Si mi vida fuera una teleserie, Gara sería la típica guest star que los guionistas introducen en plena mitad de temporada para animar un poco el cotarro y elevar los alicaídos índices de audiencia sin preocuparse lo más mínimo por la verosimilitud del argumento. Gara supondría en mi teleserie lo que Tiffanni-Amber Thiessen supuso para "Sensación de vivir" o lo que Heather Locklear fue para "Melrose Place": un completo revulsivo para las anquilosadas y anodinas tramas, un dardo directo contra el sistema de prioridades del protagonista, el detonante perfecto para un efecto dominó de desestabilizadores puntos de giro... De repente, todo se vuelve nuevo, imprevisible, excitante.

Gara es el personaje que regresa, un viejo truco de guionista que, sin embargo, hoy me ha parecido el mayor acierto de la temporada. Ella irradia una hipnótica mezcla de serenidad, misterio y melancolía, y me divierten sus ocurrencias y su manera de contemplar el mundo. "¿Cuál es tu comida favorita?", me preguntó Gara. "El whopper sin lechuga", respondí medio de coña. "¿La tuya?", contraataqué. "El pulpo a la vinagreta", contestó ella tras reflexionar unos segundos.

Gara me enseñó algunos vídeos de sus últimos trabajos en teatro: Gara en "La gaviota" de Chejov, Gara en "Fausto", Gara en "La celestina", Gara en "A puerta cerrada" de Sartre... Me sorprendió comprobar su versatilidad, me costó reconocer su rostro y su voz en algunas de las interpretaciones.

Han pasado casi cuatro años desde que grabamos "Gara y los sueños". Ella ha crecido, a todos los niveles, como actriz y como mujer. ¿Qué edad tienes ahora?", le pregunté. "Veintitrés, tenía diecinueve cuando hicimos el corto", respondió. Vaya... "Tú tienes canas", observó ella sorprendida después de echar un vistazo a mi cabeza. Pues sí... Es una mierda, porque esto de ir en silla provoca que todo el mundo se fije mucho más fácilmente en mi coronilla...

Gara y yo nos despedimos en el Puente de Vallecas, con la promesa de vernos la próxima semana. "Eres divertido", me dijo. Casi entré en estado de shock ante esta inesperada observación suya. Yo soy el rey de la sosería, jamás me habían llamado "divertido"... Gara me regaló un clip que se encontró en el suelo de camino al Puente. "Soy experta en encontrarme clips en la calle, todos los días me encuentro uno", me contó.



Hoy ha sido un día desenfocado, de clips perdidos pero también de hallazgos y descubrimientos varios, de puntos de giro, de pulpo a la vinagreta... Hasta pronto, Gara.

FUNDIDO A NEGRO