12 Febrero 2006

123. It's my party. INT./NOCHE



Hace unos días me desperté y ya no lo sentía. Y casi grité de puro alivio y de extasiante jolgorio. Ahora que se acerca el estúpido Día de los Enamorados, yo quiero organizar mi particular, única y extraordinaria Fiesta del Desenamoramiento...

Celebraré que por fin he conseguido liberarme de un atosigante sentimiento que a ratos me obstruía las vías respiratorias y me convertía en una versión obtusa y alelada de mí mismo. No se me ocurre un motivo mejor para organizar una fiesta... Estáis invitados, pero espero que no haga falta aclarar que mi llamamiento se dirige únicamente a recientes desenamoradas y desenamorados como yo. Por eso advierto desde ya que los emparejados, comprometidos, casados o embobados varios no seréis en absoluto bienvenidos a mi fiesta. "Enamorados no", se leerá en un cartel que colocaré en mi puerta de entrada.

Yo antes era escéptico. No creía que esto pudiera ocurrir así como así, pero he comprobado que a veces es posible. Es tremendamente simple: una mañana te despiertas y ya no lo sientes. Y no es fácil explicar cómo es que el sentimiento ha desaparecido sin más, pero qué más da... Lo importante es el tranquilizador alivio que experimentas y la certeza de que, al fin, ya no queda ni rastro del asfixiante yugo. Estoy curado. Los milagros existen, ahora lo sé. Ojalá pudiera saltar sobre la cama para manifestar mi desbordante alegría.

Adiós a los celos ridículos, adiós a los comentarios hipócritas, adiós a las dobles intenciones... Mi mirada se ha vuelto limpia y constructiva. Respiro aire fresco y reconfortante. Hoy realmente me la suda lo que tanto me ha mortificado en los últimos meses. Qué gilipollas he sido, cuánto tiempo perdido en memas ilusiones y en anhelos irrisorios...

En mi fiesta colgaremos globos de colores por doquier y sonarán absurdas canciones de verano aunque aún sea invierno. Eso sí, serán canciones que hablen de desamor superado y bien olvidado. De esta manera, escucharemos petardeces como "Mi mundo sin ti", de Soraya: ésa que dice lo de "por mí te puedes ir al cuerno". Pues eso, por mí te puedes ir al cuerno.

Celebraremos, en definitiva, el Día del Orgullo Desenamorado. Y brindaremos por sentirnos libres, escupiremos sobre los recuerdos dañinos, fardaremos de heridas cicatrizadas y desearemos en voz alta no enamorarnos nunca más. Nunca más. No más sufrimiento gratuito, no más lágrimas, no más prometedoras siestas de cinco horas, no más corazones invadidos sin pedir permiso... Desenamorados del mundo, unámonos.

Pero, ahora que lo pienso, he de actuar con prudencia. No quiero que en mi fiesta se cuele alguien a quien no debo invitar. Es alguien que ha aparecido hace poco, y presiento que es capaz de cargarse en un par de minutos el espíritu de mi ansiada celebración. Si me descuido, enfermaré de nuevo y todo volverá a empezar de forma irremediable... Y a la mierda la razón de ser de mi fiesta y mi orgullosa condición de convencido desenamorado. Peligro. Si no me comporto con cerebral cautela, el sufrimiento no tardará en amenazar una vez más, mi aparente felicidad se irá al garete en un santiamén y las circunstancias me obligarán a tragarme mis palabras de un momento a otro...

Vamos, que ya me veo en plan Leslie Gore, cantando el estribillo de "It's my party" histéricamente:

It's my party, and I'll cry if I want to...
cry if I want to, cry if I want to...
You would cry too if it happened to you...


Ay. Pero es que Leslie tiene razón. Que se jodan mis invitados. Es mi fiesta y lloraré si me sale de los huevos. Faltaría más.

FUNDIDO A NEGRO