08 Febrero 2006

121. Lo que no sirve muere. EXT./NOCHE



20:10 pm

Es martes 7 de febrero y estoy a punto de pirarme al Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes. Cargo con la copia en cine de "Vuelco", varios DVD's de "Bailad para mí", carteles, invitaciones...

Salgo de mi casa y descubro que mi vecino de arriba acaba de fregar el portal. "Perdona, pero mis ruedas van a pringar un poco el suelo", comento. Mi vecino, muy simpático, me dice que no me preocupe. "¿Vas de paseo?", me pregunta. Y yo me planteo si tengo pinta de salir de paseo portando una lata roja y circular (la de la copia en 35 milímetros de "Vuelco"), un montón de carteles y una pila de DVD's...

Mis vecinos no tienen ni idea de a qué me dedico, creo que para ellos no soy más que soy un tipo raro que entra y sale sin rumbo aparente, que escucha bandas sonoras a las cuatro de la madrugada y que, cuando llueve, embarra el portal con sus ruedas. No les quito razón, pero hoy, al final, termino confesando a mi vecino de arriba que, de vez en cuando, también me dedico a dirigir cine y que estoy a punto de proyectar dos cortos míos en el Círculo de Bellas Artes. Él se muestra muy sorprendido y casi incrédulo. "A ver si pronto te vemos en Hollywood", me dice. Cuántas veces habré escuchado eso...

Nota mental: debo relacionarme más con mis vecinos.

CORTE A:
21:15 pm


Estoy en el Cine Estudio. Llega Ale y luego Bernardo con unos amigos. Hablamos y bromeamos con chorradas, pero estoy nervioso, inquieto, con la cabeza en otro sitio. Aún no hemos probado el DVD de "Bailad para mí" y me preocupa que el proyector queme demasiado sus imágenes. Temo arrepentirme del look visual tan sucio y agresivo que he querido darle al corto...

Además, odio los días de estrenos y proyecciones, porque son días en los que mi ineptitud para las relaciones sociales se intensifica más de lo habitual. Me siento tarumba, torpe, ausente, y es justo el momento menos adecuado para ello. Llega más gente: Luis, Iñaki, Sara, un alicaído Cucún, ¡Gara!, Santi, que me presenta a Diego... Saludos por aquí y por allá.

Poco después, probamos el DVD de "Bailad para mí". Le pido al proyeccionista que ajuste un poco el brillo y el contraste del proyector para que la saturación de luz y color no resulte tan intensa...

CORTE A:
22:10 pm


Ya en la sala, charlo un poco con Cucún y me encuentro con Tilo, que ha venido acompañado por el gran Guillermo, a quien conozco al fin. Saludo fugazmente a ambos antes de que, micrófono en mano, me toque comenzar a hablar. Qué divertido. Balbuceo un poco hasta que consigo que el público allí congregado guarde silencio...

Quiero decir muchas cosas, pero, para variar, se me va la pinza y en seguida empiezo a divagar. Cuento que la idea de proyectar "Vuelco" y "Bailad para mí" en una sesión doble surge porque ambos cortos representan modos muy diferentes de afrontar la producción de un cortometraje.

"Vuelco" es un corto en cine, ultrasubvencionado y cuya búsqueda de financiación se alargó durante el año y medio previo a su rodaje en Tenerife, donde conté con una presupuesto holgado y un equipo de treinta personas. "Bailad para mí", en cambio, es pura visceralidad, el corto del "aquí y ahora"; hecho a bocajarro y sin un duro; escrito en un fin de semana y grabado apenas un mes después; con una cámara, un micrófono y un panel de fluorescentes como único material técnico; con un escaso equipo humano de diez personas, seis de ellos actores, y postproducido íntegramente en mi arcaico ordenador.

Mientras hablo, diviso a Sonia, que entra en la sala de forma apresurada. Le suena el móvil en medio de mi intervención y me hace gracia. Luego, Sonia me contará que quien la llamaba era Samuel, para preguntarle por la ubicación exacta del Cine Estudio. Ja. Samuel me boicotea.

En fin, cuando la divagación ya se me antoja insoportable (dice el capullo de Ale que en estas líneas utilizo demasiado la expresión "se me antoja"), cedo la palabra a los actores: Nacho (en representación de "Vuelco"), Iñaki, Bernardo, Ale, Rous, Luis y María, que llega en el último momento. Los siete hablan con menos miedo escénico que yo y todos me dan las gracias por contar con ellos. No se dan cuenta de que, en realidad, soy yo el que les debe la vida.

CORTE A:
22:25 pm


Tras "Vuelco", ahora se está proyectando "Bailad para mí". Los ajustes de brillo y contraste que le pedí al proyeccionista parecen haberse ido a la mierda. El corto se ve demasiado quemado, excesivamente contrastado. Cierro los ojos e intento aislarme. Me concentro: no estoy aquí, esto no está pasando. Dicen que "ojos que no ven, corazón que no siente", pero a mí nunca me funciona esta caca de refrán.

Noto que Rous, que está sentada a mi lado, se angustia un montón durante la secuencia de la larga agonía de Leo/Luis. Ya puestos, yo también decido dar rienda suelta a mi angustia... Motivos nunca faltan.

CORTE A:
22:53 pm


Al salir del Cine Estudio, me aborda un peculiar espectador que ha visto los cortos. Es un señor muy alto, con larga melena blanca y barba infinita a lo Gandalf. Llevándose un dedo a los labios, el clon de Gandalf me hace saber que no puede hablar, así que comienza a escribir en el reverso de una de las invitaciones. La cosa resulta un tanto acojonante por momentos. Estoy con Nacho y ambos alucinamos.

Lo primero que me escribe en la tarjeta es: "Eres humilde?", a lo que añade: "Eres mimado?", y después: "Quieres servir?", y segundos más tarde: "O mandar y molestar?", y sigue escribiendo y escribiendo, rellenando aleatoriamente cualquier espacio en blanco que encontraba entre lo que ya había escrito. ¿Tengo cara de niño mimado?

Yo asiento o niego con la cabeza ante las primeras preguntas, para después dedicarme únicamente a leer las aparentes incongruencias que escribe el mudo Gandalf. Al final, apunta: "Lo que no sirve muere". Me da la mano y su compañera, una chica oriental en silla de ruedas, me desea suerte. Aquí tenéis el resultado final de la hilarante conversación.



CORTE A:
23:14 pm


Estamos en Ducados Café. Me alegra hablar por fin cara a cara con Aitor, a quien conocí fugazmente en las dos ediciones del Festivalito de La Palma y con el que reanudé el contacto gracias a esta web que estáis leyendo. Aitor es un tipo mítico, muy ingenioso, sabio y parlanchín. Me habla de dos detalles costumbristas que le han gustado mucho de "Bailad para mí". Me hace mucha gracia que se haya fijado en un detalle en concreto: un instante absurdo en el que a Rous le molesta una pinza que sujeta su pelo, se la quita y la coloca en la cintura de su pantalón. Una risa. Debo explorar más el costumbrismo en mis guiones...

Charlo con Tilo y con Guillermo, quien me cuenta un final alternativo que se le ha ocurrido para "Bailad para mí". Lo cierto es que el final que propone Guillermo es infinitamente más perturbador que el que rodé. Su propuesta me resulta demoledora y no puedo dejar de pensar en el cariz que habría tomado el corto si se me hubiera ocurrido a mí en su momento.

Y luego está Gara... Al fin hablamos un buen rato. No sabía nada de ella desde que hace semanas recibí un incompleto y desconcertante mensaje suyo en mi móvil. En el mensaje, Gara me contaba que se encontraba a bordo de un barco, realizando una travesía entre islas... "¿Pero actuabas en algún espectáculo en el barco o algo así?", le pregunto. "No, yo estaba de marinera", me responde. Percibo una extraña melancolía en los ojos de Gara, pero es como si no hubieran pasado más de tres años desde que grabamos "Gara y los sueños". Ha crecido, pero su capacidad para fascinar permanece intacta. Quedamos en que nos volveremos a ver un día de éstos. Ella necesita que alguien le monte un pequeño video-book y yo tengo que enseñarle un par de guiones.

CORTE A:
01:43 pm


Llegan las despedidas...

Ale se pira porque tiene un casting mañana temprano. Samuel, fiel a su costumbre, se despide de mí con dos besos. A partir de ahora le llamaré "Samuel el besucón". Je.

Me despido también de Diego, que ha cargado toda la noche con mi cámara sin usar. Y doy la razón a Santi: definitivamente, Diego sí que se parece mogollón a Pablo Motos.

Un rato después, me dirijo hacia Sol con Tilo y con un alborotado Santi. He pedido que un eurotaxi me recoja allí...

CORTE A:
01:55 pm


Estoy en el taxi. Maldigo mi suerte, porque ha vuelto a tocarme el eurotaxi con el taxista más plasta que he conocido jamás. El hombre es majo, pero me pone la cabeza como un bombo con unos rollos brutales sobre la situación laboral de los eurotaxistas, sus protestas sindicales y sus opiniones sobre las deficiencias del sistema. No le escucho, cada dos o tres minutos digo "ya, ya" o "claro", pero el taxista no se conforma con ello. Me enseña incluso una revista en la que se ha publicado un artículo suyo titulado "El eurotaxi es deficitario" y ¡me obliga a leerlo!

Evidentemente, finjo que leo el artículo durante unos minutos. Al menos, así consigo que el buen hombre no me dé la brasa. Y aprovecho esos minutos para hacer balance de mi noche. Y llego a la conclusión de que mi vida es un poco deficitaria, como el sistema de eurotaxis. Y pienso en Gara a bordo del barco en alta mar, en la gorra de Tilo que tengo entre mis manos y en el final alternativo propuesto por Guillermo. Y, de paso, también imagino algunos finales alternativos para este día que concluye... Se me ocurren unos cuantos.

Cuando llego a casa, otras palabras acuden a mi cabeza: "Lo que no sirve muere". Qué mierda. Ahora lo entiendo. ¿Se referiría el falso Gandalf a mi capacidad para dirigir pelis? ¿Me quiso decir que yo no sirvo y que, por tanto, moriré como director? Qué cabrón el Gandalf...

FUNDIDO A NEGRO