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04 Febrero 2006
120. Algunas notas. INT./DÍA

Mi estrés de las últimas semanas ha impedido que rellene la web de "Bailad para mí" con los contenidos previstos. Como medida provisional, aquí copio algunas de las notas de dirección que escribí hace tiempo...
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Sobre la historia
Escribí "Bailad para mí" en un par de tardes a principios de mayo de 2004. Lo escribí casi impulsivamente, del tirón, sin plantearme demasiado lo que quería contar o las connotaciones que alcanzaría esta pequeña historia sobre seis amigos muy jóvenes enfrentados a la enfermedad terminal de uno de ellos.
Comencé a escribir en torno a elementos a los que ya he recurrido en otros de mis guiones: la amistad, la muerte, el calor asfixiante... Normalmente la gente asocia la tristeza y el dolor a las nubes grises, al invierno, a la lluvia... Pero el dolor también aparece en días terriblemente soleados y calurosos, en momentos que usualmente se vinculan a los aspectos más positivos y alegres de la vida.
Creo que éste fue mi escueto punto de partida: hablar de sufrimiento en una paradójica jornada veraniega y luminosa, contando una historia protagonizada por seis amigos, cuatro chicos y dos chicas, todos atractivos, de clase media-alta, con veintipocos años, vestidos con ropas de colores chillones, como si hubieran quedado para ir a la piscina. Pero no han quedado para ir a la piscina, ni mucho menos. A partir de aquí, el argumento del corto empezó a cobrar forma.
Leo, Willy, Lola, Santi, Marcos y Sara son muy amigos desde hace años. Forman un grupo perfecto, compacto, idílico. Cuentan inquebrantablemente los unos con los otros, se quieren conociendo sus defectos, se apoyan, se soportan... Pero uno de ellos, Leo, se encuentra enfermo desde hace meses. Da igual su dolencia; sólo importa el hecho de que va a morir, pronto, y que su salud y su estado físico degeneran con cada día que pase, que su sufrimiento se agrava a medida que se acerca el momento de su muerte... Abajo, María (Sara en el cortometraje) se encarga de maquillar a Luis, el actor que interpreta a Leo.

"Bailad para mí" comienza cuando la enfermedad de Leo se encuentra muy avanzada. Ya no hay remedios médicos que le proporcionen alivio, ya no tienen sentido las visitas al hospital. Leo espera su muerte día tras día en su casa; ya es incapaz de valerse por sí mismo; su debilidad aumenta progresivamente y necesita a sus amigos para llevar a cabo las tareas más básicas y cotidianas. Su cuerpo es únicamente una fuente constante de acuciantes dolores... Las preguntas caen por su propio peso: ¿para qué esperar más? ¿Por qué no acabar con todo cuanto antes?
"Bailad para mí" es una historia de amistad extrema, condensada y a bocajarro; una modesta vuelta de tuerca alrededor de peliagudas cuestiones que para mí tienen difícil respuesta. Leo pide a sus amigos que le ayuden a morir, que le ayuden a adelantar un final evidente. Les pide además que le acompañen en sus últimas horas de vida, que se comporten como si nada pasara, que revivan una de sus antiguas reuniones en las que tanto han disfrutado. Leo quiere una última fiesta, un último encuentro en el que se obvie su enfermedad, en el que suene la música y la felicidad reine, en el que sus amigos bailen para él.

Leo desea morir y desea hacerlo de la forma más sencilla y rápida posible, quedándose dormido mientras escucha la cháchara apacible y familiar de sus cinco mejores amigos, pero no todo sale como él espera. Sus últimas horas serán agónicas y caóticas, y sus amigos, atosigados además por el asfixiante calor, afrontarán, desorientados y desbordados, una tesitura para la que nadie les ha preparado, que nadie les dijo que tendrían que vivir.
He querido contar esta historia sin apartar la mirada ante lo incómodo o lo desagradable, sin intentar suavizar el sufrimiento de los personajes e introduciendo algunas pinceladas de humor negro. Y es que, a pesar de la breve duración del cortometraje, mi intención es mostrar el dolor de forma contundente y casi pornográfica, de forma gráfica y realista. Así y a pesar del riesgo que esto conlleva, la cámara capta sin reservas la agonía de Leo y, por extensión, la de sus amigos.
Creo que el cortometraje no se posiciona en ninguna dirección, ni busca nada más allá de que el espectador se pregunte por unos minutos qué haría él si uno de sus mejores amigos se encontrara en la situación de Leo y le pidiera un último favor como éste. "Bailad para mí" no es una historia sobre la eutanasia, igual que tampoco trata de Leo y de lo que él desea; este aspecto es anecdótico. Dentro de su formato corto, he primado que la historia esboce apuntes en torno a las fronteras de la amistad y al choque entre conceptos tan antagónicos como muerte y juventud. Es una historia que gira, principalmente, alrededor del miedo, la indefensión y el desconcierto ante determinadas faenas del destino. En la foto de abajo, María escucha música y se concentra antes de grabar uno de sus planos.

En "Bailad para mí" no hay apologías ni cantos a la vida; sólo se plantea una situación, y a partir de ella se lanzan unas cuantas preguntas, mientras se construye una fugaz historia sobre el dolor y el sacrificio; sobre una incierta e interminable cuenta atrás; sobre la pérdida de un ser querido y la relatividad de los principios morales; sobre la desasosegante e incontestable desolación que la muerte, se produzca como se produzca, genera entre aquellos que son testigos cercanos de ella.
Sobre el aspecto visual
La oscuridad que encierra la historia que se cuenta en "Bailad para mí" nunca se hace presente. La luz es un personaje más en el cortometraje, porque quise desterrar de cuajo la sola presencia de cualquier tipo de tinieblas en la fotografía.
Las últimas horas de vida de Leo transcurren, como se ha dicho, en un día tremendamente caluroso, bajo un cielo azulísimo, totalmente despejado. Así, la luz penetra de manera implacable por las ventanas de la casa de Leo, inundando las habitaciones y recordando a los protagonistas que están cumpliendo el último deseo de su amigo en un día en el que hace un año se encontraban todos juntos en la playa, de juerga... Cualquier vida puede cambiar en un segundo y "Bailad para mí" habla de esto también.
He querido que la fotografía y el vestuario de los actores destilaran vida y festividad. Estoy convencido de que la luz puede volverse un elemento insoportable en determinadas circunstancias, y en el corto este elemento es omnipresente, agobiante, incontrolable. Por otro lado, los atuendos que visten los personajes son, inevitablemente, propios de la época del año: camisetas de colores, pantalones cortos, chanclas... Todo parece preparado para una explosión de frívola y dicharachera superficialidad, pero la realidad será otra bien distinta.
La mayor parte de la acción ocurre en la pequeña sala de estar de la casa de Leo. Contamos con un equipo de iluminación mínimo, apenas un par de paneles de fluorescentes, y el trabajo con Juan Carlos, el director de fotografía, consistió en arrojar una matizada luz sobre los actores. Al mismo tiempo, se colocaron difusores en las ventanas para que entrara la luz diurna pero sin que el espectador pueda ver a través de ellas. Los personajes aparecen así aislados en una pesadillesca y claustrofóbica burbuja. La vida en el exterior sólo se presiente y se escucha.
No sólo la luz es protagonista en "Bailad para mí". Tampoco el calor abandona a los personajes en ningún momento, haciéndoles sudar, acrecentando la sensación de asfixia y claustrofobia en la casa, volviéndolo todo más sucio, más pringoso, más inaguantable... Este aspecto apenas tuvimos que recrearlo, ya que el corto se grabó el último fin de semana de julio, en un par de días muy calurosos en Madrid. El calor aplastante, por tanto, no hubo que fingirlo: lo sufrimos, tanto los actores como todo el equipo, encerrados en una infernal vivienda-horno, mi propia casa, de escasos cincuenta y pocos metros cuadrados. Abajo, Ale con cara de "estoy hasta los huevos del calor y de esta casa".

Por último, en el aspecto formal del corto también es clave el uso de la cámara. Utilizamos la cámara CanonXL1S siempre en mano o al hombro, constantemente vibrante y nerviosa, amenazante, presagiando el caos, siguiendo a los personajes sin compasión y sin reparos, inmiscuyéndose con absoluto descaro en el sufrimiento de Leo y sus amigos...
FUNDIDO A NEGRO
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