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26 Enero 2006
116. De Brokeback a Munich. INT./DÍA

Mañana viernes concluirá mi más ansiosa espera cinematográfica de los últimos meses. Se estrena "Munich", la, seguramente, nueva obra maestra de Steven Spielberg. Y estaré en la primera sesión como un clavo...
Esta vez me fue imposible asistir al pase de prensa y no me enteré a tiempo de un preestreno que organizaron no sé dónde, así que mañana pagaré gustosamente mi entrada y pondré fin a la histeria previa con la que siempre experimento la llegada de cualquier nuevo filme de Spielberg, más aún cuando se trata de un regreso a su cine más trascendental, comprometido y oscarizable.
Creo que disfrutaré de "Munich" junto a Froid, ahora que él y yo volvemos a ser amigos. También fuimos a ver "Brokeback Mountain" el fin de semana pasado... Y acabo de recordar que el otro día Cucún se rió de mí y me llamó pedante cuando le conté que "Brokeback Mountain" no es en realidad una peli gay ni mucho menos, sino que trata más bien del más desolador e insoportable tormento de amar, del profundo y asfixiante dolor en el pecho que produce la certeza de que, por encima de sexos y genitales, te has enamorado de alguien prohibido, sea tía, tío o perro pequinés. Debe de ser que Cucún nunca ha sentido algo así.
De todos modos, tras ver la aclamada película de Ang Lee, Froid y yo coincidimos curiosamente en nuestra valoración. Sin cuestionar su inteligencia ni su aroma a elegante cine clásico de aplastante calidad, "Brokeback Mountain" nos resultó cansinamente elíptica e irritantemente sobria. Es gélida en su planteamiento, lo cual es comprensible y necesario, pero también lo es en su desarrollo y en su desenlace. No sé, a mí no me emocionó lo más mínimo y, por su frialdad, cuesta mucho compartir el supuesto y mortificante conflicto interior de los personajes. "¿Tú te has emocionado en algún momento?", le pregunté a Froid cuando acabó la peli. "Casi tanto como con la final de 'Hotel Glam", me respondió.

"Fíjate en las parejitas", me pidió Froid mientras veíamos los títulos de créditos. Y contemplamos cómo del cine salían varias parejas heterosexuales con rostro compungido. Algunas de las chicas miraban a sus novios con cara de "cariño, tú no haces esas cositas con tu mejor amigo al salir del gimnasio, ¿no?", y ellos caminaban con la mirada perdida en el suelo recordando vete tú a saber qué aventurita... Y es que casi estoy por afirmar que lo mejor de "Brokeback Mountain" es su certera exploración del rol de las pobres novias y esposas engañadas.
Anne Hathaway cumple con solvencia intepretando a la hortera mujer de Jake Gyllenhaal, pero la que de verdad se sale en su papel de churri cornuda de la América profunda es Michelle Williams. Con Katie Holmes preñada por Cruise y desquiciada por la Cienciología hasta el punto de haberse hecho amiga de Victoria Beckham, Michelle se erige como la verdadera y más avispada superviviente del reparto de "Dawson crece". Ahí está su interesante filmografía, su candidatura al Globo de Oro por este trabajo en "Brokeback Mountain" y también su previsible y deseable nominación al Oscar en la misma categoría de actriz secundaria. ¡Arriba Michelle! No sé cómo, a la hora de elegir entre las protagonistas de "Dawson crece", pude cegarme por mi pasión hacia la boba de Katie...
Y aquí me quedo escuchando la angustiosa y entristecedora banda sonora de "Munich"... Su legendario compositor, John Williams, cumplirá setenta y cuatro años el 8 de febrero. Ojalá no se muera nunca.
FUNDIDO A NEGRO
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