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25 Enero 2006
115. What a wonderful world? EXT./NOCHE

20:38 pm
Estoy en mi habitación. Es martes 24 de enero. A las nueve me esperan en el Cine Capitol, donde, una hora más tarde, presentaré la proyección de "Vuelco".
Decidido: aunque no me convence en absoluto, elijo un jersey absurdamente colorista, uno con muchas franjas horizontales de distintos colores (ver extracto en la foto de arriba). Habría preferido mi típica chaqueta gris con pelotillas, pero está en la lavadora... Dentro de un rato, el jersey de colorines será bautizado por el capullo de Nacho como "el jer-gay"...
CORTE A:
21:44 pm
El vestíbulo del Cine Capitol se encuentra ya atestado de gente. Contesto unas preguntas ante una cámara de Televisión Canaria. "Eres uno de los cineastas canarios mejor tratados por la crítica en las islas, ¿a qué crees que se debe?", me pregunta la reportera. Y me quedo a cuadros. "Se debe, por supuesto, a mi belleza natural", respondo. No, es coña. En realidad contesto con evasivas y doy las gracias a aquéllos que hablan bien de mi trabajo. Ellos sabrán por qué lo hacen...
Poco después, charlo con Patricia, con Nicolás Melini, con Andrés Koppel... También me presentan a Manuel González, director de otro de los cortos que se proyectan en esta sesión: "La noche de los feos". Hace unas semanas escribí en esta web: "Invitados quedáis a la proyección que se hará de 'Vuelco' el día 24 a las 22 horas, junto a otros cinco cortos de producción canaria: 'El intruso', de David Cánovas, 'El olor del café', de Javi Caldas, 'Hijo', de Nicolás Melini, 'Home delivery', de Elio Quiroga, y 'La noche de los feos', que no sé de quién es". Cuando estrecho su mano, Manuel me dice: "A ti te conozco por tu página de Internet, soy el del corto que no sabías de quién era". Je. Encantado, Manuel, y perdona mi ignorancia.
Me encuentro con Ale, Antonio, Sonia, Píter, Marta, Loli, Paloma, Mengue, Carlos recién llegado de Polonia, Santi y sus compañeros de piso... Me sorprendo al toparme con Jesús y Natalia, porque no tenía ni idea de que Jesús había viajado desde Málaga para asistir al evento. Percibo, además, que en la sala están entrando muchísimos espectadores sordos. Supongo que son amigos y conocidos de Paloma y flipo con el poder de convocatoria de nuestra chica.
Suena mi móvil. Me llama Tilo, que directamente pasa de venir a ver los cortos y me pide que le avise cuando termine la proyección. Nos veremos luego, en el cóctel que tendrá lugar en el Hotel Siete Islas.
CORTE A:
22:05 pm
Espero mi turno para presentar "Vuelco". En el escenario están los directores de los otros cortos que se proyectarán esta noche, todos excepto Elio Quiroga, artífice de "Home delivery", que se encuentra en Barcelona postproduciendo su nuevo largo. Para variar, a mí me toca esperar con mi propio micrófono al pie del escenario, ya que hay escalones para acceder a él.
Andrés Koppel nos presenta y habla de nuestros cortos como representativos de una "mirada cinematográfica profundamente canaria". ¿Mande? ¿Yo tengo de eso? Ahora me entero. Dos intérpretes de lengua de signos, Mónica y Judith, se encargan de convertir en signos las palabras bajo la atenta mirada de los espectadores sordos.
Segundos más tarde, Nacho irrumpe en la sala. Se coloca en tercera fila y el muy simpático comienza a imitar mi careto de angustia. Diviso a Froid al fondo de la platea, esquinado y asocial, en su línea de siempre; se mete un dedo en la nariz y finge lanzarme un moco. Qué bonito... También me parece localizar a La Terremoto de Alcorcón entre el público, pero no, finalmente llego a la conclusión de que no es ella. Lástima.
David Cánovas, director de "El intruso", me da paso. No sé qué digo con mi voz temblorosa, supongo que las chorradas de siempre, que si "Vuelco" es un corto sobre el significado del silencio y de las palabras que no pronunciamos y blablabla. También doy las gracias al equipo que está presente en la sala... Nombro a Nacho, Paloma, Mengue, Píter y Jesús, pero se me olvida mencionar a Carlos, Loli y Marta. Soy lo peor.
Aprovecho los aplausos para huir velozmente. Me coloco junto a Nacho y él me presenta a un amigo suyo y, al fin, a su mítica novia Cristina, guapísima y encantadora.
Comienza la proyección del primer cortometraje: "El intruso". Y me gusta mucho lo que ven mis ojos. David, ¡ojalá ganes el Goya el próximo domingo!
CORTE A:
23:16 pm
"La noche de los feos" es el último corto y, tras los aplausos, la gente sale en masa del cine. Entre tanto, Narot se acerca a mí y nos conocemos finalmente en persona. Es un tío guay y me alegro mucho de que haya venido.
Me abro paso entre el gentío que se agolpa en el vestíbulo. Felicitaciones, más saludos... No consigo encontrar al esquivo Froid y me piro de allí con Nacho, con Cristina y con el amigo de Nacho cuyo nombre no recuerdo (¡perdón!). Como siempre, para evitar los escalones de la entrada, escapamos por la puerta trasera del Capitol, que es de todo menos glamourosa.
En el camino nos encontramos con más gente. Hay tías que me besan, tíos a los que les estrecho la mano pero también me dan dos besos... La noche me confunde.
CORTE A:
23:44 pm
Cóctel en el Salón Timanfaya del Hotel Siete Islas... Hablo con gente aquí y allá. Y de pronto caigo en la cuenta de que se me ha ido la pinza y no he avisado a Tilo. Enciendo el móvil y le envío un rápido mensaje. Me llega un sms de Froid: "Ahí te quedas con los lameculos, estoy hasta los huevos de tu corto". Ten amigos para esto...
Y hablo con Ale, Santi, Samuel, Narot, Sonia, Jesús... Se vislumbran las bandejas con canapés y Nacho y yo los probamos. Nacho regurgita ante el sabor de un extraño canapé verdoso. "He estado a punto de escupirlo en esa esquina", comenta con cara de asco. Ja.
Píter, Carlos y Pablo son los primeros en desertar del cóctel, minutos antes de que Tilo aparezca en el salón.
CORTE A:
01:52 am
Estoy con Tilo junto a la fachada de los Cines Callao. Él me acompaña mientras espero mi eurotaxi. En un momento, casi nos empapan con esas mangueras con las que limpian las calles por las noches... No hablamos de gran cosa, pero, en esta ocasión, el silencio intermitente tampoco está mal. Poco después, Tilo y yo nos despedimos fugazmente cuando llega el taxi.
Durante mi regreso a casa, el taxista, un tipo robusto y cincuentón, se empeña en mantener una conversación distendida conmigo. Me pregunta cómo me llamo y, a colación, me cuenta que él siempre se olvida hasta del nombre de sus amigos, que tiene una amiga a la que siempre llama Beatriz aunque realmente su nombre es Olga... o al revés. No le estoy prestando atención. Me doy cuenta de que esta noche no he sacado fotos ni he grabado con la cámara de vídeo... Os quedáis sin imágenes.
En la radio del coche está sintonizada Kiss FM. Horror. Comienza a sonar "What a wonderful world", de Louis Armstrong. "Esta canción me pone triste", explica el taxista. "Sí, y resulta paradójico, porque se supone que es una canción alegre, que habla de lo maravilloso que es el mundo", respondo. El taxista no me contesta, creo que ni siquiera me ha escuchado... "Fíjate, se me está cayendo la lagrimilla", me dice. No doy crédito, pero, segundos después, compruebo que ¡es cierto! Por el espejo retrovisor, observo que el taxísta se quita las gafas y enjuga un par de lágrimas. Me siento repentinamente violento, raro, descolocado... Nunca había visto llorar a un taxista.
Alucino. Y además me sobreviene una especie de desconcertante escalofrío. Puto taxista, puto Louis Armstrong... Ambos han conseguido que yo también tenga ganas de llorar...
FUNDIDO A NEGRO
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