26 Noviembre 2005

86. Cenizas. INT./NOCHE



Alguien envió este dibujo de arriba a la lista de correos del Foro de Vida Independiente. Tiene gracia. Y es que hace un rato lo hablaba con Píter: ¿las cárceles están adaptadas para sillas de ruedas? ¿Qué ocurriría si cometo un delito? Porque yo necesitaría una celda accesible, con ducha adaptada y demás... ¿Existen celdas de este tipo?

Lo que me joroba es que parece que existe la estúpida creencia generalizada de que las personas con alguna discapacidad somos seres bondadosos, angelicales e incapaces de delinquir. Pues que sepáis que yo soy un psicótico mangante con arrebatos terroristas, así que estoy dispuesto a convertirme en un pionero ropmpedor de moldes. Para ello, un día de éstos asesinaré a alguien que me caiga mal, viajaré con sacos de coca ocultos en el cajón de la batería de mi silla, atracaré una sucursal del BBVA o secuestraré algún avión Madrid-Lanzarote. Y luego, a ver en qué cárcel me meten...

Aish. Paro ya de escribir chorradas. Hoy es un día ideal para subir la rampa que se ve en el dibujo, aunque hace un rato me ha alegrado leer el acta de valoración de las ayudas audiovisuales recientemente concedidas por Canarias Cultura en Red. Y esto es lo que dicen de los dos proyectos que presenté y que han resultado subvencionados:

-Sobre "El cielo sobre nosotros": "Elegido por unanimidad como el guión más original y singular, en el que se refleja que hay un auténtico cineasta detrás. Su trayectoria profesional y la productora que respalda este proyecto, La Mirada Producciones, son un aval para el mismo".

-Sobre "(Im)perfecto": "Serie para la televisión de Roberto Pérez Toledo producida por La Mirada Producciones. Una apuesta valiente que afronta un tema complicado con mucha sensibilidad y humor".

Si ellos lo dicen, me lo creeré. Pero me temo que los aires depresivos que respiro estos días se deben principalmente al anuncio ese de Rosa María Sardá, su vecina pedante y el pato al orange... No me digáis que no es deprimente. Es increíble que ya haya pasado un año desde que sufrimos este spot por última vez. Qué asco la Navidad. Qué asco el veloz paso del tiempo.

Decidido: no pisaré El Corte Inglés hasta que pase el Día de Reyes. Ayer, los terroríficos villancicos del hilo musical casi me generaron un instantáneo sarpullido. Me refugié un rato en el servicio y allí también sonaba de manera implacable "A Belén pastores"... Y entre villancico y villancico, alguna repulsiva canción de esa cosa llamada Il Divo. Esto roza la tortura.

Por lo demás, anoche fui con Píter a la Casa de Canarias para ser testigo de la presentación de un avance de "La tierra de mis abuelos", documental producido por El Cielo Digital, también productora de "Vuelco". El documental explora las conexiones entre la cultura canaria y la cubana. Y tras la proyección del avance, actuó Luisa Machado, una cantante con gran voz pero cuya forma de interpretar sus canciones me enfermó los nervios. En la Casa de Canarias, nos reencontramos con Floro y con Teddy y por allí también estaban Paloma y su hermana Marta.

Ahora que me acuerdo, el otro día un señor mayor me abrió la puerta de una cafetería cutre para que pudiera salir. La puerta era realmente estrecha para el ancho de mi silla, así que el amable señor no tuvo ningún reparo a la hora de creerse con derecho a darme el gran consejo de mi vida. "¡Céntrate!", casi me gritó el señor para que recolocara mi silla con respecto al umbral. Le hice caso, me centré y salí de la cafetería. Pero no puedo evitar extrapolar el consejo de ese señor desconocido. ¿Que me centre? ¿Como ha podido saber ese buen hombre lo que realmente necesito en mi vida tan sólo cinco segundos después de conocerme? ¿Lo llevo escrito en la cara? Sí, definitivamente necesito centrarme.

En mi sala de estar, aún hay un cenicero con dos colillas. Y alrededor de las colillas, mucha ceniza. Como no podía ser de otra forma, bienvenidas sean las patéticas metáforas. Las cenizas son el símbolo de vidas no vividas, de fuegos veraniegos repentinamente apagados a escupitajos con la llegada del frío.

Miro las colillas y me acuerdo de una secuencia de "Todo lo demás", de Woody Allen, que en su día me hizo mucha gracia: el momento en el que Jason Biggs se da cuenta de que ha caído inevitablemente en las redes de Christina Ricci. "Quién me lo iba a decir, yo enamorado de una fumadora...", reconoce Biggs con resignación.

Pues sí, quién me lo iba a decir...

FUNDIDO A NEGRO