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16 Noviembre 2005
81. El himen roto. INT./NOCHE

Hacía un montón que no hablaba con Froid. A causa de la falta de noticias sobre él en las últimas semanas, casi empezaba a pensar que, de alguna forma, un día de estos acabaría enterándome de su anunciado suicidio con inhalación de monóxido de carbono en el interior de un coche cerrado o algo así.
Pero no. Froid sigue vivo. "Yo pensaba lo mismo de ti, incluso he mirado en la sección de fallecidos de Fotogramas, pero luego me he dado cuenta de que no reseñan la muerte de cortometrajistas cutres y pedantes", me ha soltado hace unas horas en el Messenger.
A pesar de todo, Froid me ha sorprendido con una gran noticia. Al fin ha comenzado a escribir su muchas veces aplazado guión de largometraje. Pero no es una comedia, ni un drama ni una historia de hondo calado social. Es una peli porno de las de toda la vida, con un más que prometedor título: "El disputado himen de Amy".
"Como no conozco bien el formato de un guión y esos rollos, estoy sobreescribiéndolo sobre uno tuyo que me enviaste hace tiempo", me ha dicho como si nada. ¿Mande? Qué gran sacrilegio. Un guión mío convertido en plantilla para una historia porno... "¿Qué guión mío?", pregunté. "Ése que se titula 'Tiembla", respondió. Ay, madre...
Pero, eso sí, he reprochado a Froid la escasa originalidad de "El disputado himen de Amy". Él es fanático de las historias pornográficas de ambiente universitario, y la de Amy es más de lo mismo. A saber: Amy es una joven pueblerina y algo cateta que llega a la gran ciudad para estudiar en la universidad. En el colegio mayor en el que se aloja, Amy comete el error de confesar a una de sus amiguitas guarras que es virgen, y la noticia se propaga rápidamente por el campus. Los muchachotes de los colegios mayores colindantes inician una competición por desvirgar a Amy y, mientras tanto, se van cepillando a las amigas cerdas de la chica, lideradas por la zorrona de Jessy. Típico.
Lo mejor es que Amy es un personaje concebido para una actriz concreta: Vivian Silverstone (¿algo que ver con Alicia?), una de las actrices favoritas de Froid y a la que podéis ver arriba en una foto legendaria. "¿Y quién interpretará a Jessy?", pregunté con curiosidad. "No lo sé aún, de momento le he puesto la cara de Ana García Siñeriz", respondió Froid. Ja.
"¿Qué estudia Amy?", pregunté también. "¿Es importante?", contraatacó Froid. "Claro, eso la define como personaje", apunté. "Pues no sé, que estudie Magisterio", decidió sobre la marcha. En fin, el principal problema que veo en este guión es que, hasta el final, Amy no protagoniza una secuencia sexual, con lo cual, una vez esbozado el conflicto, su personaje carece de interés en las secuencias previas que protagoniza. Y esto no puede ocurrir con un personaje protagonista, ya lo dice Linda Seger.
Cuando Amy aparezca en pantalla, la historia se estancará y aburrirá, pues el espectador deseará que la joven se esfume velozmente e irrumpa en escena alguna de sus amiguitas descocadas. El guión no funcionará, por tanto, si Amy no cuenta con un rol más activo, porque a ver, ¿ella qué hace entre coito y coito de sus compañeras colegialas? "No sé, escandalizarse con el comportamiento de sus amigas", contestó Froid. Qué pesada la Amy. "También puede reflexionar sobre su vida, eso puedes escribírmelo tú, en tu línea coñazo", añadió el capullo de Froid. ¿Cómo que "reflexionar sobre su vida"? ¿En plan Candela Peña en "Princesas"? Qué horror. Me niego a escribir eso.
"Y luego intentan violarla", me contó también Froid. "¿Y escapa?", interrogué. "Sí, pero poco después la atropellan, ése sería el clímax", concluyó Froid. Resulta que a Amy la atropella el guardia jurado de su colegio mayor, que será quien finalmente rompa el himen de la chica en un polvo antológico que tendrá lugar en una habitación de hospital. Más lugares comunes.
"¿Y por qué no haces que Amy se quede parapléjica tras el atropello y sea entonces cuando pierde su virginidad?", sugerí. Y es que hace tiempo hablé con Píter de la necesidad de inaugurar un cine porno con toques sociales: historias de discapacitados que fornican con inmigrantes sin papeles y cosas así. Habría que poner en marcha este nuevo cine porno social...
En fin, que Amy es una tía plasta y me da igual lo que le pase. "Pero quiero que el final sea sorprendente", aseguró Froid. Vaya, la mala influencia de Shyamalan aterriza en el cine porno de baja estofa. "¿Cómo qué? ¿Que al final se descubre que Amy ha engañado a todos y no es virgen en realidad?", planteé. "¿Y eso cómo se sabría?", preguntó el guionista Froid. "Que le hagan la prueba del pañuelo, como a la mujer de Farruquito", propuse. "No, que esto va a parecer un remake de 'Camarón", sentenció él.
En cualquier caso, para mí, y así se lo he transmitido a Froid, "El disputado himen de Amy" debe ser, sin duda, lo que los americanos llaman una historia coming-of-age. El himen es mucho más que el símbolo de la virginidad de Amy. Al final del camino, cuando Amy se entregue sin remedio al guardia jurado que la atropelló, el espectador debe ser consciente de que ella está concluyendo una era, una etapa sin vuelta atrás. Amy ya no es una niña inocente, ha crecido irreversiblemente y debe enfrentarse al mundo con el himen roto.
A todo esto, ¿por qué los chicos no tenemos himen? No es justo. La naturaleza nos niega a nosotros la posesión de esa membrana tan especial que muchas chicas conservan con mimo durante un tiempo y eligen cuidadosamente a quién regalar.
Quiero un himen por mi cumpleaños. Que lo sepáis. Para romperlo con quien me dé la gana. Pero me temo que yo elegiría muy mal a la persona a la que regalárselo. Porque siempre elijo mal, así que seguramente se lo entregaría a una petarda zorrona como la Jessy García Siñeriz. Y supongo que no hay nada peor que sentir que, además del himen, te rompen otras cosas. Tu presente. Tus ilusiones. El corazón.
FUNDIDO A NEGRO
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