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27 Octubre 2005
72. Spoilers. EXT./DÍA

En inglés, el término spoilers hace referencia a aquellos datos que revelan detalles importantes del argumento de una película o de su final. A menudo, en muchos sitios y foros de Internet, por respeto, se avisa desde el titular cuando un artículo contiene spoilers, para que el lector, bajo su propia responsabilidad, decida si continúa leyendo o no.
Y es que mucha gente está obsesionada con los finales. De verdad, la peña detesta en grado sumo que le cuentes demasiados detalles sobre una peli más allá de su premisa de partida, y si ya se te ocurre desvelarles el final, algunos y algunas serían hasta capaces de introducir una barra de hierro candente por tu recto.
Yo, francamente, no lo entiendo muy bien. Sé que a mi alrededor me he ganado cierta fama de destroza-finales. Pero no lo hago adrede ni con mala intención; es que me pongo a hablar de una película y se me escapa el final sin querer... Cuando Pablo aún no había terminado de engullir la primera temporada de "Lost", el muy paranoico no me permitía siquiera comentar la tipografía de los títulos de crédito de la serie por miedo a que se me escapara algún dato trascendental... Que conste que en esta página, por respeto a vuestras diversas susceptibilidades, me autocontrolo y me corto bastante a la hora de irme de la lengua.
Los finales están sobrevalorados. Porque para mí los finales son sólo finales: un elemento más dentro del conjunto. No son para tanto. Será que, desde pequeño, estoy acostumbrado a entrar en la sala de cine cargadísimo de información sobre la peli que voy a ver. No puedo evitarlo. En muchas ocasiones me sé el final antes de comprar la entrada. Es lo que tiene leer tanta revista de cine e indagar demasiado en Internet cuando algún título me interesa... Pero ¿y qué? El caso es que no disfruto menos de la experiencia cinematográfica por conocer el desenlace de lo que me están narrando.
La boca abierta
Definitivamente, cuando me cuentan una historia, casi prefiero que quien me la cuenta comience por el final... No me gustan las sorpresas, nunca me han gustado, así que prefiero saber a qué atenerme, predisponer mis emociones, conocer de antemano si voy a llorar o a reír al final del viaje...
Además, los giros finales sorprendentes están haciendo mucho daño en el cine de ahora, especialmente en el terreno de los cortometrajes. Finales chocantes han existido siempre, pero supongo que gran parte de la culpa de esta obsesión actual la tiene el cine de Shyamalan, artífice del síndrome "Te dejaré con la boca abierta me cueste lo que me cueste". Y el síndrome se inauguró con los últimos minutos de "El sexto sentido", que exigen al espectador que se trague que Bruce Willis está muerto desde el principio. Y parece que da igual que, por culpa de este rocambolesco giro, el resto de la peli carezca de verosimilitud y coherencia.
Todo esto lo comentaba hace unos días con Marty en el Messenger. A Marty le pedí insistentemente que me contara el final de "Ausentes", lo nuevo de Daniel Calparsoro, que ha pasado sin pena ni gloria por la cartelera. Y el tío flipó un poco ante el hecho de que le pidiera, así por las buenas, que me desvelara el final supuestamente sorprendente de una peli que quizás yo vea algún día. Pues sí, tras darle la plasta un rato, Marty me chivó el final de "Ausentes". Y vaya final sorpresa más cutre...
El final es lo de menos
En mis cortos, por ejemplo, no importan demasiado los finales. Odio escribir un guión supeditando la historia a un deselance sorprendente a toda costa. Mis cortos acaban y ya está. Y, para que cunda el ejemplo, aquí os cuento todos sus finales:
-"Mar adentro": Los dos bobalicones protagonistas deciden pasar el resto de sus vidas juntos, van a la estación y allí suben a un autobús para viajar rumbo al mar.
-"Lluvia": Las leónidas irrumpen en el cielo y los seis personajes protagonistas se percatan de que han cambiado con respecto al comienzo de la noche: Marian ha roto con Alberto; parece que algo nace entre Verónica y Dani; y Emma y Jorge abren una puerta al mañana mientras bailan bajo las estrellas.
-"Gara y los sueños": Gara asume que su vida adulta no es más que una constante decepción.

-"En otra vida": Tras su agónica enfermedad, Sandro muere, dejando solos a sus tres mejores amigos. Y Gonzalo, Rebeca y Mario caminan hacia un futuro desorientado.
-"Estrela": Estrella escapa tras el beso de Diego. Meses después, Diego observa a la chica desde la azotea. Ella ya ha dado a luz una niña y, en off, Diego se pregunta cómo se dice Estrella en portugués. Y "Estrella" en portugués es "Estrela".
-"Contar las nubes": La chica decide tener el hijo que espera, aunque el padre sea un completo desconocido con el que se lió en una noche de desfase y borrachera. Descubrimos que él se llama Alberto. Ella es Ana.
-"Globos": Emma accede a fornicar con Fran. Un mes después, la chica, abandonada por su supuesto novio, se enfrenta, en una consulta ginecológica, a un futuro plagado de peligros e incertidumbres.
-"Vuelco": La chica sorda se pira a Australia y el muchacho se queda solo en medio del desolador cruce.
-"Bailad para mí": Leo muere tras una larga agonía que no estaba prevista en el plan trazado por sus amigos.
Listo. Ya me he quedado a gusto. ¿Veis que no pasa nada? Ojalá también pudiera contaros el final de este diario. Ojalá pudiera preverlo, planearlo, escribirlo, saber si lloraré o sonreiré. La historia de mi vida es arrítmica, deslavazada, repleta de giros redundantes y de algunos spoilers de mierda, pero hay días en los que un final empalagosamente feliz se me antoja posible... Quién sabe.
FUNDIDO A NEGRO
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