17 Mayo 2005

15. Looking for Gara. INT./DÍA



Hace unos días envié un mensaje al móvil de Gara. Aún no ha respondido, y es mi segundo intento en un par de meses. No sé si ha cambiado de número (pregunté a Felipe y él tiene en su agenda los mismos nueve dígitos que yo) o si continúa con su vieja y característica costumbre de ir por la vida con el móvil sin saldo. En cualquier caso, está más desaparecida que la hija de Romina y Albano, que ya es decir. ¿Estará Gara en Santo Domingo?

En mi mensaje le preguntaba qué tal se encuentra y si se ha creado al fin una cuenta de correo electrónico, porque recuerdo que la chica era poco amiga de las nuevas tecnologías de la comunicación. Si yo no fuera tan cobarde, la llamaría directamente, pero es que cuando algún listillo inventó los mensajitos de móvil hizo un gran favor (o no) a mi socorrida tendencia a rajarme de cualquier situación que ponga a prueba mi estúpida e inmadura timidez. La cuestión es que hace un montón que no hablo con Gara, pero me gustaría contactar con ella y enseñarle un par de proyectos. No sé si sigue con su formación en arte dramático, no sé nada, pero su voz y su arrolladora presencia ante la cámara no son fáciles de olvidar.



Gara marcó mi experiencia en el primer y mítico Festivalito (Festival de Cine Digital Isla de La Palma). Ella es la estrella y la espina dorsal de los casi dos minutos que dura "Gara y los sueños", y el otro día, cuando le mostré a Christian este hoy obsoleto mini-corto, sus imágenes me trajeron a la cabeza una cantidad apabullante de recuerdos veraniegos.

Vaivenes

El de 2002 fue un verano de vaivenes. Fue el verano en el que yo debía rodar el manoseado "Cuento de Iada", mi primer y fallido proyecto de cortometraje en 35 milímetros. De una semana para otra y después de estrenar "En otra vida" en Madrid, me caí del guindo mexicano, me quedé compuesto y sin proyecto y me topé con la cruda realidad: mi verano sería como todos los demás, repleto de anodinos días en Lanzarote y sin corto alguno que rodar.

Entonces apareció el Festivalito. Eligieron "Lluvia" para inaugurar su primera edición y de repente me encontré en la isla bonita, participando además en la adrenalítica sección de La Palma Rueda (para los que no lo sepáis, en La Palma Rueda, los directores deben concebir, dirigir y montar un corto en el transcurso mismo del Festivalito, contando para ello con un grupo de actores a su disposición).

Conocí a Jonay, Jairo, Felipe ...y a Gara. Ya con Gara en mente como indudable protagonista, le puse su nombre a un guión escrito en dos folios que encontré en la habitación del hotel, con membrete incluido. Grabamos el corto en una mañana y lo edité en una tarde. Un día después, el jurado decidió que "Gara y los sueños" ganara el primer premio. Todo un subidón.

Ahora que casi han pasado tres años, Gara y su falda roja son el símbolo de un tormentoso verano de cambios para mí, en el que la nefasta experiencia de "Cuento de Iada" me convirtió en un tipo más escéptico, desconfiado e inseguro. Pero creo que al final me alegro de que todo haya sucedido así. La habría cagado, y mucho, si hubiera dirigido el "Cuento" en aquel momento. De regreso a Lanzarote y con bríos renovados, estrené "En otra vida" en la isla, y poco más tarde nació el guión de "Vuelco"...

Aunque hoy sólo quedan cenizas del espíritu de aquel primer Festivalito (las mismas cenizas que quedan de "Cuento de Iada" como proyecto), "Gara y los sueños" es, viéndolo desde la distancia, el reflejo de un estado de ánimo muy localizado en el tiempo y muy vinculado al verano de 2002.

Y como dice Gara al final del corto mientras suena el piano de Wim Mertens: "Ahora cuesta descubrir que el castillo donde vive la princesa es de arena, que desde hace varios años giro sobre mi propio eje, y me doy cuenta de que no puedo seguir esquivando la respuesta a la pregunta '¿qué quieres ser de mayor?' ...porque ya soy mayor".

Pues sí, qué mal rollo. Ya soy mayor.

FUNDIDO A NEGRO